Historial de Noticias año 2015

2013 al 2008

Ilícitos en un destacamento de gendarmería en villa soldati

 

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Según informó el matutino Página 12, y Noticiario Sur, en la Comuna 8, en un destacamento de Gendarmería aplicado a la seguridad del Cinturón Sur en el barrio porteño de Villa Soldati mostró la hilacha luego de que un adolescente denunciara que había sido golpeado y amenazado.

Según describieron en Noticiario Sur, cuando fue allanado el destacamento en busca de pruebas, se toparon con 125 ravioles de cocaína listos para ser entregados, dos “piedras” que aparentaban ser de marihuana y medio centenar de DNI, además de tarjetas de débito, de crédito, tarjetas verdes, documentación de prepagas, y toda una suerte de utilidades surgidas posiblemente de requisas, o con una mirada positiva, de recolección de objetos perdidos, y con toda seguridad listas para ser entregadas a la Justicia, aunque todavía no informadas. Durante el allanamiento  quedó detenido el comandante Néstor Alfredo Villanueva, segundo jefe del destacamento destinado a la prevención de ilícitos.

Según recordaron en Noticiario sur, durante el mes de julio del año pasado, un chico de dieciséis años fue detenido por gendarmes en la Plaza Ramón Carrillo, del barrio Fátima, con el supuesto de investigar su identidad. Los gendarmes lo trasladaron al mentado puesto, ubicado debajo de la autopista Cámpora, con acceso por la calle Lacarra en su intersección con Plumerillo, Villa Soldati.

Según la denuncia posterior – descripción de Noticiario Sur- el chico fue introducido al pequeño local y sentado en una silla. Los gendarmes de turno entonces fueron sacando número para aplicarle “correctivos” a saber, paliza en el rostro y en el estómago, mientras el chico intentaba defenderse con sus manos estratégicamente esposadas por la espalda. Antes, durante y/o después de la golpiza le mostraron cocaína y marihuana y lo amenazaron con “plantarle una causa”, esto es, colocarle la cocaína y la marihuana en el bolsillo, fotografiarlo y denunciarlo como narco. Después, como para dejarle claro la difusa línea que separa las amenazas de los hechos, le pasaron corriente eléctrica por algunas de sus tantas costillas.

Luego, lo trasladaron al cercano Hospital Piñero, a los golpes, para verificar que no tenía marcas, y luego lo entregaron en el Centro de Admisión y Derivación Ursula Llona de Inchausti, cogestionado por la Secretaría de la Niñez y el Ministerio de Seguridad, en Perón altura 2000.

Tras la denuncia, la Procuración General ordenó al titular de la Procuvin, Abel Córdoba, investigar el caso. La medida que tomó fue pedir un allanamiento al propio destacamento de Lacarra y Plumerillo en busca de alguna prueba que se pudiera aportar a la investigación. “La finalidad de la medida pedida excedía la cuestión probatoria de este caso concreto –dijo Abel Córdoba a este diario–, y se realizaba para prevenir hechos futuros, que es una obligación del Ministerio Público Fiscal en su rol de garante de la legalidad y la vigencia de los derechos fundamentales de las personas, especialmente reducir los peligros de violación de derechos de niños, adolescentes y barrios vulnerables.”
El martes 7 de abril, por la madrugada, un equipo de la Procuvin, encabezado por Katia Troncoso, coordinadora del Área de Violencia Policial de la Procuvin; Fernando Vallone, coordinador del Area de Corrupción en las Fuerzas de Seguridad, y María Laura Grigera, subsecretaria letrada de la Procuraduría, participó del allanamiento ordenado por el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción 32, con asistencia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que se extendió durante casi cinco horas.

En principio se buscaban instrumentos de tortura como los denunciados por la víctima, y para ello se registraron los autos, a los gendarmes y todos los rincones del destacamento. Precisamente en uno de los cofres personales se toparon con el aspecto preventivo del destacamento: un envoltorio que contenía en su interior 42,2 gramos de cocaína fraccionada en 125 envoltorios, dos “piedras” de 65,9 gramos de una sustancia que aparentaba ser marihuana, cuyo reactivo no arrojó resultados definitivos. Cabe aclarar que a pasos del destacamento se encuentra un centro de rehabilitación de adicciones, lo que hace sugerente el particular hallazgo.

En un cajón de las oficinas se encontró medio centenar de DNI, ocho tarjetas de débito, cuatro de crédito, tarjetas verdes, carnets de prepagas , entre otros. Además del secuestro de los objetos y “estupefacientes” secuestrados, los de la PSA se llevaron detenido al comandante Néstor Alfredo Villanueva, segundo jefe del Destacamento de curiosa Prevención Barrial Villa Fátima. Interviene en la causa el juzgado federal 5. Es posible que el preventor de Barrio Fátima sea indagado en las próximas horas.

 

Fte: Pagina 12 - noticiario sur
Redacción / Edición: Libralato Romina
publicación:07 de abril de 2015 - caracteres 4800

   

 

 

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