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El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, reivindicó eltrabajo conjunto entre las ONG, los organismos del Estado y las fuerzas de seguridad, con el fin de avanzar en la lucha contra el consumo del paco y advirtió que esa droga "es un flagelo que arruina la vida y el futuro de nuestros chicos y jóvenes".
Macri encabezó el acto celebrado en el palacio comunal, durante el cual se firmó un convenio por medio del cual la Ciudad cede en comodato un predio a la ONG “Hay Otra Esperanza”, que agrupa a las “Madres contra el Paco”, para que esa entidad pueda levantar su sede y construir un centro de contención y prevención que le permita continuar desarrollando su tarea comunitaria.
El acuerdo fue suscripto por la Ministra de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal, y por la titular de la ONG, Rita Díaz, quien agradeció la colaboración recibida por parte de la administración porteña.
Macri sostuvo que "es necesario trabajar en conjunto con las organizaciones de la sociedad civil, pero no sólo en la implementación de políticas de inclusión social y de tratamientos de rehabilitación, sino también redoblando esfuerzos desde el Estado y las fuerzas de seguridad, para ponerle freno a los narcotraficantes que terminan apropiándose de algunos barrios con suma impunidad”.
Por su parte, la Ministra Vidal destacó “el ejemplo de estas mujeres que no quisieron quedarse encerradas en sus casas y que salieron a luchar en defensa de la vida de sus hijos con mucha valentía y determinación".
Vidal explicó que el predio cedido a la ONG está ubicado sobre Avenida Cruz, enadyacencias de la Villa 1-11-14, una de las zonas de la Ciudad más afectadas por el consumo de esta droga, que se fabrica con desechos químicos de la cocaína.
Tomando la información que brinda el matutino, LaNación, sobre El consumo en las villas:
La prevención llegó tarde al consumo de paco en las villas de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, donde el consumo de esta sustancia se disparó en estos últimos años. Según la Federación de Organizaciones no Gubernamentales de la Argentina (Fonga) aumentó 400% el número de pacientes en tratamiento por paco en los últimos tres años.
Los sectores más marginados como las villas son los que conviven día a día con este flagelo. Según un estudio del Observatorio de Adicciones de la ciudad, "si bien se registra consumo en todos los sectores sociales, el mismo es mayor en los sectores sociales de mayor vulnerabilidad". Este estudio indica que el 3,5% de la población debajo de la línea de indigencia consumió paco alguna vez. Roberto Canay, responsable del observatorio, cree que lo importante es intervenir antes, no sólo porque evita padecimientos y sufrimientos a la familia, sino porque es más barato invertir en prevención que en rehabilitación.
"Algunos creen que es irrestricto el consumo, que no hay problema en consumir. Pero sí lo hay, los chicos se mueren", dice Wilbur Grimson, de la Fundación Prevención Social. Grimson cree que la situación de riesgo en las villas está dada por la marginación social "que se expresa por las dificultades en el acceso a la salud, a la educación, a la alimentación adecuada y a la convivencia con vendedores y distribuidores de droga".
Los curas villeros tienen en marcha varios proyectos de prevención que incluye a 3000 jóvenes de las villas. "Tenemos un grupo de exploradores que está coordinado por un grupo de jóvenes líderes de 16 años, que significa un compromiso muy grande porque para estar temprano el sábado en la iglesia, la mayoría no sale la noche anterior", dice el padre Carlos Charly Olivero, de la parroquia de la Virgen de los Milagros de Caacupé.
"Para los pibes más inquietos tenemos la escuela de fútbol y la murga. Además brindamos apoyo escolar, ya que la escuela es elemental en la prevención. Por lo general, el que está fuera de la escuela perdió el tren y se engancha en macanas", cuenta el padre Charly entusiasmado.
En uno de los talleres de escritura de la parroquia una joven que dejó de consumir drogas gracias al trabajo de los curas villeros describe la violencia y desolación que se vive día a día en la villa: "Los vendedores se disponen a lo largo de los pasillos, uno, dos, tres por cuadra. Cuando uno camina por estos lugares el dolor y la tristeza se perciben en el aire. Corre mucha miseria entre los pasillos de mi barrio, ahí se alojan los chicos que no tienen alguien que los contenga. Sus rostros están negros, sus cabellos sucios y enredados. Me da mucha pena, la gente los discrimina (...) Tengo la esperanza que de a poco todo va a cambiar, así como cambié yo".
María Isabel Rego, integrante de la ONG Hay Otra Esperanza (también llamada Madres del Paco) tiene un hijo que consume paco y cree que las políticas públicas de prevención son insuficientes. "Estamos ante una emergencia. El Gobierno no dice la cantidad de jóvenes que se mueren por el paco, aparecen como muertes cardiorrespiratorias o accidentes. Al esconder las cifras reales están escondiendo la magnitud del problema y, de ese modo, es imposible prevenir -dice Rego-. A nuestros hijos les venden drogas en las puertas del colegio." Estas madres se juntan todos los jueves, de 11 a 14, en la Plaza de Mayo con pañuelos negros como forma de protesta.
"Antes de probar hay un montón de cosas para hablar. No tengan miedo de contar qué les pasa, hablen con sus padres, con la gente que los quiere y que los va a aconsejar bien", recomienda Sergio Peiffer, operador socioterapéutico del Programa San Andrés que sabe de lo que habla, ya que le llevó 10 años recuperarse de las drogas y aún hoy se sigue cuidando. De diez amigos que vivían en el Bajo Flores, sólo él dejo de consumir drogas y ocho terminaron muertos.
Berra cree que muchos padres son adictos al trabajo, al gimnasio y no saben vincularse con sus hijos. "Los chicos se dan cuenta de que les falta un diálogo profundo con sus padres. Los chicos que consumen por lo general están mal espiritualmente y buscan migajas de placer en las drogas, hay que enseñarles placeres que les haga bien", agrega Berra.
Hay muchos jóvenes esclavos de las drogas a los que la prevención les llegó tarde o de una forma ineficiente. Para poder llegar antes a estos chicos, los expertos recomiendan el apoyo de los padres desde el amor, la comprensión y la escucha.
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publicado 29 de junio de 2009 - 6532
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