En el corazón de Villa Lugano, donde el asfalto a veces parece duro pero la identidad barrial es inquebrantable, siguen brotando iniciativas que demuestran que la salida es siempre colectiva. Allí, entre los monoblocks, las casas bajas y el ritmo incesante de la zona sur, crece con fuerza un espacio que pone a la educación en el centro absoluto de la transformación social. Nos referimos al Bachillerato Popular, un proyecto que es mucho más que una escuela: es una trinchera de sueños, un segundo hogar y, sobre todo, una respuesta organizada frente a la exclusión.
De cara al inicio del próximo ciclo lectivo en marzo, el espacio ha lanzado una convocatoria abierta y urgente para incorporar educadores y educadoras en todas las áreas del conocimiento. Pero atención, porque esta no es una búsqueda laboral tradicional ni un simple aviso clasificado. La propuesta está dirigida a personas con una profunda vocación, con esa sensibilidad social que vibra en el pecho y con ganas concretas de "poner el cuerpo" en un proyecto educativo con un fuerte anclaje comunitario.
La invitación, que circula bajo la cálida consigna “Sumate a dar clases en el Bachi”, busca ampliar el equipo de trabajo no para llenar casilleros en una planilla, sino para agrandar la familia. No se trata solo de cubrir horas cátedra o de impartir una lección magistral frente a un pizarrón. El espacio promueve una forma de enseñanza radicalmente distinta, basada en los principios de la educación popular.
Aquí, el docente no es el dueño de la verdad absoluta ni se ubica en un pedestal inalcanzable. Se busca un perfil de compañero o compañera que entienda el acompañamiento cercano, la escucha activa y la construcción colectiva del conocimiento. En este bachillerato, la barrera entre "el que sabe" y "el que aprende" se desdibuja: estudiar y enseñar forman parte de una misma experiencia comunitaria, una danza dialéctica donde cada trayectoria de vida importa. Se valora tanto la ecuación matemática como la experiencia del vecino que ha trabajado toda su vida; se aprende tanto de los libros de historia como de las memorias de las abuelas del barrio.
Desde la organización explican con orgullo que el proyecto no vino de afuera; nació desde la comunidad y para la comunidad. Surgió como un grito de respuesta ante la necesidad imperiosa de generar más y mejores oportunidades educativas en el territorio. Es la comunidad organizándose para garantizar un derecho que muchas veces se ve vulnerado.
La propuesta está orientada a jóvenes y adultos que, por diversas razones —trabajo, familia, o un sistema que los expulsó— no pudieron terminar sus estudios en tiempo y forma. Son estudiantes que llegan con el cansancio de la jornada laboral a cuestas, pero con los ojos brillantes de quien desea finalizar sus estudios secundarios en un entorno que no los juzga, sino que los abraza. Un entorno que prioriza el respeto, la participación democrática y el compromiso barrial.
Por eso, la convocatoria está abierta para todas las materias. Se necesitan profes de Matemáticas que enseñen a calcular pero también a razonar la economía doméstica; profes de Lengua que ayuden a encontrar la propia voz; profes de Historia que recuperen la memoria de nuestras luchas; y de Ciencias que nos ayuden a entender el mundo.
Quienes se sumen no solo dictarán contenidos curriculares. Formarán parte de un equipo humano que entiende la educación como la herramienta más potente de inclusión y cambio social.
“Creemos fervientemente que la educación puede transformar realidades, que un título secundario no es solo un papel, sino una llave que abre puertas y, sobre todo, que devuelve la dignidad”, señalan con emoción desde el espacio.
Por este motivo, invitan muy especialmente a vecinos y vecinas de Lugano a involucrarse. No hay nada más potente que un vecino enseñando a otro, fortaleciendo el tejido social desde la cercanía y la empatía.
Tejer redes en el barrio
Además de docentes, el llamado apunta a algo más grande: fortalecer la red comunitaria. En tiempos donde el individualismo parece ganar terreno, este Bachi apuesta por el encuentro. Por eso se invita a toda la comunidad a compartir la información, a ser puentes. Se pide etiquetar a personas que puedan estar interesadas, difundir la propuesta en el grupo de WhatsApp de la familia, comentarlo en la fila del supermercado o compartirlo con amigos y colegas.
El objetivo es ambicioso pero posible: que el mensaje llegue a cada rincón, a cada pasillo y a cada vereda de Villa Lugano. Que más vecinos conozcan que, a la vuelta de la esquina, hay iniciativas educativas que se desarrollan a pulmón y con amor, trabajando día a día por el crecimiento de todos.
¿Cómo sumarse a esta transformación?
Para quienes sientan el llamado, para quienes crean que la educación es un acto de rebeldía y esperanza, las puertas están abiertas. Quienes deseen recibir más información, conocer el plan de estudios o postularse para ser parte del equipo, pueden comunicarse a través de los canales digitales:
- Instagram: Escribiendo a la cuenta @bachilleratopunosdelibertad
- WhatsApp: Enviando un mensaje directo al 11 3029-1900.
Allí encontrarán a un equipo dispuesto a responder dudas y a darles la bienvenida. También se sugiere seguir a @luganense, un canal clave para conocer otros proyectos, emprendimientos y organizaciones que trabajan incansablemente por el barrio.
Con el inicio de clases previsto para marzo, el bachillerato popular de Villa Lugano renueva su apuesta y su fe. Apuesta por una educación con sentido social, crítica, feminista y disidente, construida entre todos y para todos. Es una oportunidad única para enseñar, para aprender (porque los profes son los que más aprenden) y para ser parte activa de un proyecto que no busca el lucro, sino generar un impacto real y tangible en el barrio.
Fte: buenosaires.gob.ar y cemba.com.ar
Redacción / Edición: Libralato Romina
publicación: 12 de febrero de 2026- caracteres 4743 |